viernes, 15 de enero de 2016

Voy a ser millonario.

Hay veces que uno se plantea su existencia como una mera estancia en el mundo, sin dejar ninguna huella, ninguna diferencia en el supuesto caso de que uno nunca hubiera existido . Es decir, ser una pieza más (puede que no necesaria) del inmenso engranaje que es la humanidad.  Yo no me lo planteo, en absoluto, y mucho menos ahora. Y la razón es la siguiente.

Todo comenzó en una de estas perezosas tardes de banco y pipas con amigos en la que, sin venir a cuento, un amigo y yo decidimos empezar a jugar a Euromillones juntos, con una serie de números cuidadosamente elegidos. Una apuesta vale dos euros, y se juega los martes y los viernes. Así que pondríamos dos euros cada uno todas las semanas y nos dispondríamos a ello, para ver si la diosa de la fortuna nos sonreía en algún momento hasta el final de nuestros días. Lamentablemente, con el tiempo, fuimos dejando este bonito hábito, ya fuese por pereza o por desilusión ante la impotencia de que alguna entidad divina no nos ayudase en nuestro camino hasta la grandeza.

Sin embargo, hoy es el día en el que todo cambia.

Ayer decidí jugar a Euromillones. Bien fuera por nostalgia, bien porque me sentía con buena fortuna... Quién sabe. Sin embargo, tras hacer mi apuesta, salí a la calle con un fuerte presentimiento: "Me va a tocar el Euromillones".





No se trata de fardar de ello, ni mucho menos. Simplemente lo sé. Me va a tocar el bote del día de hoy, nada menos que 81 millones de euros. Y nadie va a poder hacer nada por evitarlo.

De modo que, con la seguridad de que hoy voy a convertirme en millonario, decidí planear algunas cosas. Quedé con un buen amigo para informarle de que nos va a tocar el bote del Euromillones, y empezamos a planear nuestra nueva vida, lejos de la rutina a la que estamos acostumbrados. Comenzamos por mirar casas de lujo en Internet, en la que viviríamos él y yo, y calculamos todos los gastos.



¿Te gusta? Esa es la casa que vamos a comprar hoy mismo. Está situada en la Urbanización Somosaguas en Pozuelo de Alarcón, Madrid, y está valorada en 12 millones y medio de euros. La casa tiene piscina, pero como seguramente sea demasiado pequeña, la agrandaremos y haremos otra cubierta al lado. La piscina cubierta tendrá una zona a media altura para sentarnos tranquilamente con nuestra copa. Está todo pensado.



Esta es la entrada de mi futura casa. Es de mis partes favoritas de ella aunque debe ser reformada. Una de mis primeras decisiones ha sido quitar esa estatua de mierda y poner una mía a tamaño real, totalmente desnudo, sosteniendo una lanza. Esto tiene dos utilidades: La primera es subirme la moral cada vez que entre en mi palacio, y la segunda es asegurarme de que ningún testigo de Jehová se acerque a mis terrenos.



Este es mi salón. Quiero cambiar algo la decoración, pero la estética base me gusta mucho. El centro de mesa será una cubitera para meter la cerveza, y cada habitación tendrá 3 ceniceros colocados estratégicamente para que ninguno de mis invitados tenga que moverse de la posición óptima en los sillones. Además, la casa tiene la friolera de 11 baños. ¿Para qué quiero tantos? Está hecho para utilizar uno cada día de la semana y que me sobren unos cuantos, para algún ocasional apretón.


Hay cosas en esta vida que hay que saber. Y una de las indispensables es que si no tienes un garaje así, no vales una mierda. Además del hecho de que cualquier color de coche queda bien en él, tanto las líneas como las paredes y el suelo, y las propias columnas, tienen luz. De ese modo podré aparcar mi Porsche con mayor facilidad. Ya me imagino enseñando mi colección de Mustang a Bill Gates mientras este se pone verde de envidia...

Hablemos claro. ¿Me hace mejor que tú poseer todo esto? Sí. A partir de esta noche, mi vida va a ser mucho mejor que la tuya. Es un hecho empírico. Sin embargo no pienso quedarme ahí, no señor. Estuve haciendo cuentas con mi amigo para saber cuánto dinero gastaremos en primera instancia para satisfacer nuestras necesidades. Entre la casa y su mantenimiento, el viaje al mundo que daremos mientras se reforma la casa, los vehículos, las apuestas en Las Vegas (nos hemos puesto un tope de un millón), los barcos que hemos mirado y regalos a nuestras familias, nos sobrarían unos 55 millones de euros. Es decir, que podríamos comprar todos estos caprichos dos veces más.

Para no pecar de avariciosos, ingresaremos esta cantidad en el Banque Baring Brothers Strudza de Ginebra. Contando con que lo ingresemos a plazo fijo a un 8%, por ejemplo, tendríamos unos beneficios de más de 4 millones de euros al año. Nada mal.

Tengo que seguir dejando cosas arregladas para cuando llegue el momento, pero quería escribir esta entrada informativa para todos vosotros.

No puedo esperar a estar en mi nueva casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario