lunes, 27 de julio de 2015

Encuentros puntuales.

Estamos a día 27 de julio del año 2015, y hoy me ha pasado algo que creo que debo compartir con todos vosotros. 

Actualmente estoy yendo a una autoescuela para sacarme el permiso de conducir y pasarle los testículos por la cara a mi padre, que no quería que me lo sacase antes de los 20 años. Estaba saliendo de la autovía para llegar al centro de Sevilla, cuando veo a unos 15 metros un paso de peatones (en el que yo tenía prioridad por un semáforo en verde) por el que pasaba tranquilamente una mujer de unos 30 años con complexión de puta mierda, y una pinta de haberse metido toda la heroína que hay en Europa del Este. 

Mientras pitaba y pisaba el freno, este humilde narrador sacaba la cabeza por la ventanilla para "cagarse en los putos muertos de la yonki de mierda que va tan puesta que no es capaz de ver el puto muñequito rojo del semáforo de los cojones". Creo que nunca he soltado tantos improperios en tan poco tiempo. Algo dentro de mí me hizo sentirme orgulloso de mí mismo, y sentirme parte de ese gran grupo de conductores que explotan a la mínima. 

Lo interesante vino cuando la patana coge y me levanta el brazo mientras me grita y sigue andando. Entonces pisé el acelerador cuando supe que podía pasar sin atropellarla, y cuando la tuve a mi lado, grité "casi le hago un favor a tus padres, hija de puta". Aceleré y me fui. 

Creo que voy a relajarme un poco, no está bien decir tantas cosas feas. Eso sí, espero que no volvamos a cruzarnos con ella. Mi profesor de autoescuela, en el asiento del copiloto, estaba gritándole incluso más que yo. Miedo me da.

jueves, 23 de julio de 2015

Los sueños... ¿sueños son?

Eso es lo primero que he pensado al despertarme hoy por tercera vez. Uno de los sueños que he tenido presentaba un reflejo tan claro de la realidad, que ha asustado un poco. Y no, no voy a escribir aquí lo que he soñado. Mis sueños los escribo todas las mañanas en un cuaderno que tengo, y ahí se quedarán. Escribir los sueños da más rienda suelta a la imaginación y refuerza la memoria. O eso dicen.

Siempre me interesó el estudio de los sueños. Y no solo la simple interpretación de símbolos oníricos. Los símbolos oníricos son aspectos que aparecen en los sueños, y que tienen una interpretación específica en nuestra vida. Por ejemplo, una casa en un sueño simboliza una persona. Si la fachada de la casa tiene balcones, se trata de una mujer. Por el contrario, si no los tiene, simboliza un hombre. O por ejemplo, si soñamos que tocamos el piano o que nos agarramos a las ramas de un árbol, en nuestro sueño se refleja la masturbación. Sigmund Freud acuñó parte de estos símbolos oníricos, y han sido objeto de estudio.


He leído algunos libros sobre este tema, pero es muy difícil encontrar un libro que no sea un simple "diccionario" de símbolos, sino que se trate de una redacción acerca de la ciencia onírica. Me interesa el tema, pero ¿sirve de algo? Al fin y al cabo, no está científicamente demostrado que los sueños sean un reflejo de nuestra vida "terrenal". ¿Es nuestra vida "despierta" el verdadero sueño? Suficiente filosofía por hoy. Desde luego, si mañana me toca el Euromillones, os diré con exactitud si la vida es sueño.

miércoles, 22 de julio de 2015

A todas ellas.

Uno despierta en su cama a las 4:30 de la madrugada debido al calor, y lo primero que piensa es "¿por qué no puedo vivir en la puta Antártida?"; y acto seguido intenta volver a dormir. Uno luego se da cuenta, tras muchas vueltas en la cama, de que es imposible. Así que se piensa en cosas. Se piensa en cómo se ha llegado a ser lo que uno es hoy.

Así que aquí estoy, 6:05 am, café en mano, reflexionando sobre las chicas que me crucé en mi camino, sin las cuales hoy no sería absolutamente nada.

A J, por hacerme ver lo importante que es estar cerca de alguien.

A J, porque gracias a ella sé que "adiós" no es "hasta luego".

A C, por enseñarme que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

A M 1, porque me hizo saber tomar decisiones difíciles.

A I, porque aún tengo un enorme vacío en mi interior.

A I, por hacer que me de cuenta de que las personas no solo hablan con la boca.

A I, porque me enseñó a no doblegarme por nada.

A B, por enseñarme la importancia de sentirse cómodo con alguien.

A B, porque aprendimos que hay que saber lo que significan las palabras antes de decirlas.

A B, por hacerme ver que las amistades no son para siempre.

A M 2, por enseñarme a querer a alguien sean cuales sean las adversidades.

A M 2, porque aprendimos que los kilómetros no eran nada.

A M 2, porque me enseñó que si quieres algo, vas a por ello.

A M 3, porque me ayudó a tener más confianza en mí mismo.

A M 3, porque también me ayudó a perder parte de esa poca confianza en mí mismo.

A M 3, por enseñarme que nadie está para siempre.


PD: Voy a intentar escribir aquí más a menudo. Necesito una vía de escape que no sea el helado. Hasta pronto.