domingo, 15 de diciembre de 2013

La Partida.

Llegué del trabajo a casa, me quité la corbata, me tumbé en la cama. Suspiré. Lo único que me apetecía era relajarme, así que fui al ordenador, y empecé una partida de League of Legends. Nuestro equipo no empezó muy bien, pero fuimos remontando. En ese momento, se escucha la puerta de casa abriéndose. Mi novia había llegado, y al parecer, no de buen humor. Se quedó en la puerta, mirándome. Me dijo que necesitaba usar el ordenador para mirar unos correos. A cincuenta minutos de partida, le dije que, por favor, esperase unos diez minutos a que acabásemos.

Al parecer no podía esperar, así que lo que vio más lógico era pretender empezar una discusión, alegando que estaba todo el día sentado frente al ordenador, cosa que no es del todo cierta. Intentando concentrarme en la partida, me empiezan a sudar las manos y hago el intento de hablar a la vez. A ella no se le ocurre otra cosa que poner el dedo sobre el botón de apagado del ordenador.

Solo dije "Por favor, por favor, solo 10 minutos". El sudor en mi frente, el ratón deslizándose de mi mano. Mi novia gritando a tres centímetros de mi cara, y el otro equipo empieza a reírse de mí por el chat del juego. Fallé al pulsar una tecla por la tensión, y me mataron. Escuché, con la voz de mi chica "ESTÁ BIEN, SE ACABÓ", antes de oír un "clic" y ver la pantalla del League of Legends desaparecer, y fundirse con el color negro. De repente, mi novia exclama "Instalando actualizaciones".

Mi novia es el Administrador de Actualizaciones de Windows.

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