miércoles, 22 de julio de 2015

A todas ellas.

Uno despierta en su cama a las 4:30 de la madrugada debido al calor, y lo primero que piensa es "¿por qué no puedo vivir en la puta Antártida?"; y acto seguido intenta volver a dormir. Uno luego se da cuenta, tras muchas vueltas en la cama, de que es imposible. Así que se piensa en cosas. Se piensa en cómo se ha llegado a ser lo que uno es hoy.

Así que aquí estoy, 6:05 am, café en mano, reflexionando sobre las chicas que me crucé en mi camino, sin las cuales hoy no sería absolutamente nada.

A J, por hacerme ver lo importante que es estar cerca de alguien.

A J, porque gracias a ella sé que "adiós" no es "hasta luego".

A C, por enseñarme que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

A M 1, porque me hizo saber tomar decisiones difíciles.

A I, porque aún tengo un enorme vacío en mi interior.

A I, por hacer que me de cuenta de que las personas no solo hablan con la boca.

A I, porque me enseñó a no doblegarme por nada.

A B, por enseñarme la importancia de sentirse cómodo con alguien.

A B, porque aprendimos que hay que saber lo que significan las palabras antes de decirlas.

A B, por hacerme ver que las amistades no son para siempre.

A M 2, por enseñarme a querer a alguien sean cuales sean las adversidades.

A M 2, porque aprendimos que los kilómetros no eran nada.

A M 2, porque me enseñó que si quieres algo, vas a por ello.

A M 3, porque me ayudó a tener más confianza en mí mismo.

A M 3, porque también me ayudó a perder parte de esa poca confianza en mí mismo.

A M 3, por enseñarme que nadie está para siempre.


PD: Voy a intentar escribir aquí más a menudo. Necesito una vía de escape que no sea el helado. Hasta pronto.

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