lunes, 25 de noviembre de 2013

El otro día me paré a pensar en la gente.

Animus Iocandi: Todo lo que veas escrito en esta entrada está hecho sin ánimo a ofender a nadie. Sólo con el propósito de entretener.


Sí. Me puse a pensar en la gente. Y me entraron ganas de vomitar. Vomité, y seguí pensando. Pensando en aquella gente que te mira mal cuando cedes un sitio en el estúpido Metro, que no te saluda por la calle, o chorradas varias. Qué montón de mierda. Desearía estar en una partida de GTA para que apareciese un avión de guerra de la nada, bombardear vuestros indefensos cuerpos mientras pedís clemencia. Cretinos y falsos. Os imagino de rodillas a los pies de vuestras repugnantes camas, pidiendo chorradas a un Dios en el que únicamente vosotros creéis. Ojalá que cuando terminéis de charlar con vuestro amigo imaginario, os deis un golpe en la rodilla con la pata de la cama, y le culpéis a Él. Y ojalá que lleguéis del hospital con ganas de ofrecer culto a Satanás, como venganza, sacrificando un mamífero de más de 15 kgs. Si me estás leyendo, échale el ojo a una de estas pseudopersonas. De veras. Haz que prevalezcan las personas de verdad frente a estos. Que no te hagan sentir asco; hazles sentir asco.


Recuerdo cuando, hace un tiempo, iba yo por la calle, y vi como tres chavales que estaban sentados en un banco, tiraban una lata de Nestea. Yo, en el acto, les dije que la cogieran y la tiraran a la papelera. Cuando vi que empezaron a reírse, me acerqué un poco más, y al que estaba en medio, le pegué una patada voladora en la nuez, que hizo que su cuello quedara separado de su cabeza, la cual salió volando describiendo una parábola definida por f(x)=-x^2, y acabó cayendo en un nido de pájaros cercano. Los otros dos observaban con ojos inyectados en sangre cómo el cuerpo de su amigo se desplomaba, falto de cabeza. "Tampoco le servía de mucho", murmuré. Antes de que los otros dos pudieran huír soltando gritos como posesos, me lancé a por ellos y comencé un festival de puñetazos, patadas y mordiscos, aunque con una expresión facial solemne y relajada, mientras tarareaba Blue Orchid, de White Stripes. Cuando acabé con ellos, observé los tres cadáveres y susurré "El Nestea es para mariconas". Luego volví a mi casa y dormí como un bebé.


Qué asco me da la gente. Y ellos lo saben, pero no les importa. A veces me pregunto cómo son capaces de llegar a los veinte años sabiendo lo suficiente sobre sí mismos como para seguir siquiera respirando. Deberíamos juntarnos y hacernos notar (excepto los machos solitarios y enclaustrados como yo, que son demasiado heterosexuales como para acabar decayendo en quehaceres diarios como la gente normal). Ojalá las personas que merecen la pena sigan propagándose, pero no como esa horda de gusanos infelices. Nosotros somos la élite, chicos. Nuestra actitud ante la vida debe ser como la de Goku cuando consigue liberar su primer Kamehameha. Si no soportas a esos fracasados sin materia gris, haz caso a estas palabras. Si eres de esos a los que les basta un simple argumento para lo que sea, se conforman con cualquier cosa, y se ríen de los demás por ser decentes, no eres persona. Eres gente. Cierra la pestaña en la cual tengas abierto este blog, y no vuelvas a entrar nunca más. Te rechazo. Si por el contrario crees que mereces la pena, haz que los demás se arrepientan. Confío en que sabrás defender a nuestra superior raza. Y si alguien intenta atentar contra nuestra pacifista causa, no hay mejor respuesta que un soberbio puñetazo en la cara.

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